lunes, 24 de marzo de 2014

Tristeza, duelo y depresión clínica: diferencias ¿Cuando recurrir a un Psicólogo Clínico, especialista en el ámbito de la Salud?

Como en la mayoría de los trastornos psicológicos, las patologías son una cuestión de grado, por eso conviene hacer una pequeña diferenciación entre estos 3 estados emocionales. En primer lugar “la tristeza” es una emoción más de la que los seres humanos podemos llegar a sentir de una forma natural en determinadas situaciones y circunstancias a lo largo de nuestras vidas, cuando nos decepcionamos, sufrimos algún infortunio menor, perdemos “algo o alguien” que era importante en alguna medida para nosotros, nos sentimos solos cuando no queremos estarlo, o empatizamos con otras personas que lo están pasando mal, por poner algunos ejemplos... En estos casos la emoción es puntual y pasajera y pronto suele dejar paso a otros estados emocionales más positivos y optimistas. La persona cuenta con recursos suficientes para manejar este estado por sin misma y no quedar atrapado en él.

Hablamos de “duelo” cuando la persona sufre una “pérdida” que cambia de una manera significativa su vida (muerte de un ser querido, ruptura de una relación de pareja estable, pérdida de un trabajo significativo, el diagnostico de una enfermedad, emigrar a otro país, son algunos ejemplos de ello). Como observareis, el sentimiento de “pérdida significativa” es el factor común a esta reacción del duelo. Al tratarse de una pérdida tan significativa y abarcativa en la vida del sujeto, implicará tener que afrontar un proceso de readaptación a las nuevas circunstancias, hasta que la persona logre reorganizarse tanto externa como internamente a su nueva realidad. Este proceso requiere de mucho más tiempo para ser superado, por eso hablamos del “trabajo del duelo” en donde la persona tendrá que ir atravesando diferentes etapas para poder afrontar el “dolor de la perdida” hasta superarla. Las fases más comunes del duelo son 1).- Negación o shock emocional inicial (sensación de descreimiento de lo sucedido) 2).- Rabia e impotencia, culpa por no poder cambiar la situación 3).- Seguida de otra fase de “repliegue y aislamiento”, de vuelta hacia si mismo, en donde aparece una sintomatología muy similar a los estados depresivos, (llanto, tristeza, anhedonia, apatia, insomnio, hipersomnio, pérdida o aumento de apetito, ausencia de libido, problemas psicosomaticos, aislamiento social, sentimientos de culpa, etc.. 4).- Hasta dar finalmente paso a una última fase de recuperación, donde el sujeto recupera el nivel de funcionamiento previo y es capaz de seguir con su vida y adaptarse a sus nuevas circunstancias, estableciendo nuevos lazos afectivos, encontrando otro trabajo, aprendiendo a vivir con la enfermedad, en el nuevo país, etc... En estos casos se puede recurrir al Psicólogo Clínico para obtener apoyo y contención emocional durante todo el proceso y ayudar así a la persona a canalizar apropiadamente la elaboración del duelo para que no se “enquiste” y acabe derivando en un duelo patológico.

Hablamos de duelo patológico cuando la persona no es capaz de sobreponerse a este estado y superar las diferentes fases del mismo en un tiempo razonable (este tiempo razonable variará en función de la gravedad y circunstancias de la pérdida), y ello suele ser debido a otros motivos diferentes al de la propia pérdida en si misma, en cuyo caso se hará necesario un tratamiento psicológico o psicoterapia, para tratar de comprender y analizar los verdaderos motivos que están impidiendo la elaboración del duelo y el progreso del mismo. La mayoría de las veces suele ser debido a otros problemas psicológicos pre-existentes a la aparición del duelo.


Por último, hablamos de depresión clínica, propiamente dicha, cuando aparece toda la sintomatología característica de la depresión sin una causa aparente o claramente definida o identificable para el sujeto, o el “estado depresivo” es desproporcionado al hecho que lo suscitó inicialmente y solo cumplió, por lo tanto, una función de “desencadenante” de otros problemas psicológicos pre existentes. Los síntomas más característicos de la depresión son: " tristeza, llanto, apatía y desinterés por casi todas las actividades que antes interesaban y motivaban a la persona, falta de ganas de vivir, sentimientos de culpa inapropiados o exacerbados, pérdida o aumento de peso, insomnio o hipersomnia, disminución de la capacidad de pensar o concentrarse, problemas psicosomáticos, disminución o pérdida de la libido, ideación o tentativas suicidas, entre otros"... Además la persona se encuentra en este estado de forma persistente y recurrente la mayor parte del tiempo y los síntomas provocan un malestar significativo que ocasionan un claro deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. En estos casos hay que acudir ,sin lugar a dudas, a un profesional especialista en la Salud Mental lo antes posible, porque en este caso estamos ante una depresión clínica que requiere de tratamiento psicológico y/o psiquiátrico.

Fdo: Rosa María Pardueles Guim. Psicologo Clinico especialista en el ámbito de la salud y en psicoterapia.
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Tel.- 91 613 22 00/ 646 60 85 00