lunes, 19 de septiembre de 2016

¿CRISIS DE PAREJA?. CUANDO ACUDIR A UNA TERAPIA DE PAREJA...

Las relaciones de pareja normalmente comienzan con una etapa de “amor romántico” donde los sentimientos de ambos miembros de la pareja son muy intensos y apasionados, el deseo de estar con el otro se vuelve lo prioritario y se relegan otros intereses a un segundo plano. Es un estado de embelesamiento donde apenas se perciben problemas, se niegan las diferencias y se potencia lo positivo, se confía en que el “amor lo puede todo” y que los problemas se solucionaran solo en base a la fuerza de este sentimiento... Este momento, si bien es necesario para que se “funde” la pareja, está más basado en la “idealización” que hemos hecho del “otro” que en un conocimiento real y verdadero sobre el mismo, ya que este solo se producirá con el tiempo, a medida que la relación avance y se vayan viviendo diferentes situaciones vitales que nos permitan conocer al otro en todas sus dimensiones y con sus imperfecciones... Es por ello que nos encontramos algunas parejas que, en un primer momento, comienzan la relación con mucha intensidad, con una fuerte atracción sexual, pero luego cuando los miembros de la pareja se van conociendo más en profundidad no se entienden ni complementan, son incapaces de comunicarse o dialogar y mucho menos de solventar los problemas, en cuyo caso la relación pasará a ser totalmente disfuncional y/o en el mejor de los casos se termina...

La duración de esta etapa del “amor romántico” es variable según cada caso, pero antes o después dejará paso a una segundo estadío que podríamos denominar de “amor maduro” donde los sentimientos pasan a ser más calmados pero a la vez más auténticos, desde el punto de vista de que están basados ya en un conocimiento más real y profundo sobre el otro... Si las cosas van bien la pareja habrá alcanzado un alto grado de intimidad y complicidad entre si, que permite a ambos miembros sentirse en un vínculo seguro para satisfacer las necesidades afectivas, sexuales y de reproducción entre otras... Se habrán aceptado las imperfecciones del otro y se habrán desarrollado habilidades para solucionar los conflictos y diferencias que surgen en toda relación, basándose en la comunicación, el respeto, la sinceridad, la capacidad de negociar y llegar a acuerdos, etc... En este momento la pareja se dedica a expandirse, se comparte juntos pero también se apoya el proyecto personal del otro para que pueda desarrollarse como individuo, se retoman otros intereses más personales que no son compartidos bajo el prisma de la tolerancia y el respeto y en general se entra en una etapa de equilibrio cuyo principal enemigo será la monotonía y la rutina que la pareja tendrá que combatir con su ingenio....

En esta transición de una etapa a otra, muchas parejas hacen ya su primera crisis de pareja confundiendo “el amor” con esta fase de enamoramiento o “amor romántico” que he descrito, en cuyo caso la persona se sentirá desencantada cuando tenga que afrontar la nueva etapa de “amor maduro” y creerá sentirse desenamorado al ceder la intensidad de los sentimientos iniciales y la aparición de los primeros conflictos... Se trata de personalidades afectivamente inmaduras, que buscan vivir permanentemente en este estado de enamoramiento inicial (lo cual es imposible en una relación real) y que a la hora de la verdad son incapaces de establecer un vínculo más auténtico con “el otro” aceptándolo con sus diferencias e imperfecciones... En estos casos se hace muchas veces necesaria una intervención terapéutica para poder continuar con la relación en términos más realistas...

Los momentos más críticos, y por lo tanto más proclives a las “crisis”, en la vida natural de una pareja que ha logrado superar la primera etapa de “amor romántico” y ha sido capaz de evolucionar hasta un “amor maduro” coincidirán con los momentos de mayor “cambio vital” en su trayectoria, ya que los cambios requieren de un proceso de adaptación que no siempre los dos miembros de la pareja lograrán superar al mismo tiempo. Cuando uno de los dos miembros de la pareja esté teniendo dificultades para adaptarse a dichos cambios la crisis estará servida y su resolución favorable o no dará lugar a un mayor crecimiento de la relación o en el peor de los casos a una ruptura... Son momentos especialmente críticos en la vida de una pareja por este motivo el inicio de la convivencia, el nacimiento de los hijos y la emancipación de los mismos...

La convivencia diaria pondrá de manifiesto todas las diferencias que la pareja tiene entre si, y pondrá a prueba la capacidad de la misma para solventar las mismas, encontrando soluciones negociadas a los conflictos teniendo en cuenta las necesidades de ambos miembros de la pareja... Si esto es así, la pareja será capaz de encontrar soluciones a los problemas dentro de un marco de tolerancia y respeto, en donde ambos miembros son conscientes de que tienen que ceder en algo pero también salir ganando en algo para que se mantenga el equilibrio. Llegar a acuerdos supone ceder y hacer concesiones para encontrar terrenos intermedios en beneficio de la relación de pareja. Aquí la principal dificultad será mantener un equilibrio entre lo que “uno puede ceder en beneficio del otro sin llegar a perderse a si mismo”... Cuando complacer al otro y mantener la armonía supone renunciar de manera sistemática a nuestros deseos y necesidades más genuinos, solo podremos ir acumulando cada vez más insatisfacción personal dentro de la relación, lo que a la larga derivará en una profunda crisis personal y por extensiva de pareja...

Cuando la pareja fracasa en su habilidad para negociar y llegar a acuerdos para solventar las diferencias y los conflictos, una  interveción terapéutica puede ser muy útil para reconducir la relación antes de que la crisis se haga más grave y profunda...

El siguiente momento más crítico en la vida de una pareja suele ser el nacimiento del primer hijo, ya que se trata de un acontecimiento vital que va a cambiar todo el equilibrio establecido hasta el momento... Aparecen nuevas responsabilidades y tareas que hay que asumir y es de vital importancia que ambos miembros de la pareja se impliquen en el mismo grado. Cuando uno de los dos no asume esta nueva responsabilidad de la misma manera y deja todo el peso de la responsabilidad en el otro tendrá lugar una nueva crisis... También nos encontramos que es una etapa especialmente crítica porque las necesidades del infante hacen que se descuiden muchos aspectos de la relación de pareja en beneficio de la crianza y las relaciones sexuales se suelen ver  afectadas por el cansancio y agotamiento. El principal reto de la pareja será mantener viva la relación y esforzarse en seguir encontrando momentos para disfrutar y compartir juntos, aquí el apoyo del resto de familiares en la crianza será de suma importancia para que la pareja pueda seguir encontrando momentos para dedicarse a sí misma...

Esta etapa es una de las más vulnerables a la aparición de “terceras personas”, bien porque uno de los dos no asuma la responsabilidad de la crianza y quiera seguir gozando de la libertad que tenía antes y busque fuera lo que ya no encuentra en su relación o bien porque el otro miembro se vuelque tanto en la crianza de los hijos que desatienda la relación y el otro busque fuera lo que su pareja ya no le ofrece... Las infidelidades en todos los casos son un síntoma claro de que algo no está funcionando, bien en la relación o bien a nivel personal en el miembro que es infiel y por lo tanto es uno de los momentos donde el apoyo profesional se hace más necesario para tratar de entender lo que está ocurriendo....

Otro momento especialmente proclive a las crisis es tambien cuando los hijos se independizan o hacen mayores y dejan de ser el centro de las preocupaciones de la pareja. Este es un momento donde la pareja se reencuentra, después de haber estado muchos años volcados en otras tareas como son principalmente la crianza de los hijos, el desarrollo profesional, la búsqueda de la estabilidad económica, etc... En algunos casos cuando la pareja se reencuentra en esta etapa se da cuenta de que ya no son los mismos o no han evolucionado de la misma forma, “ya no miran en la misma dirección”, ni pretenden las mismas cosas, en cuyo caso dará lugar a un profundo desencuentro entre los dos miembros de la pareja... Si esta finalmente no es capaz de encontrar nuevos puntos de unión, ni proyectos comúnes que les hagan seguir juntos, (solos o con ayuda terapéutica) comenzarán a darse cuenta de que ya no tiene sentido seguir la relación una vez los hijos se han emancipado... Por el contrario si la pareja logra superar este momento se preparará para afrontar la senectud en compañía del otro...

He descrito los momentos más vulnerables en la evolución natural de la vida de una pareja, pero eso no quiere decir que no existan otros factores desencadenantes de una “crisis” debido a otros acontecimientos vitales externos totalmente diferentes, como puede ser una enfermedad, el paro o stress laboral, un crisis personal en uno de los miembros de la pareja, problemas económicos, la monotonía y el aburrimiento, etc...

En todos los casos cuando detectemos que estamos atravesando una “crisis en la relación de pareja” puede ser muy útil acudir al Psicologo Clinico, especialista en Terapia de pareja, para que nos ayude a entender el origen de la misma y tratar de ponerle remedio lo antes posible... El Psicólogo especialista en Terapia de pareja trabajará con ambos miembros para tratar de dotarlos de mayores recursos y estrategias para afrontar la misma, así como solventar las diferencias y conflictos existentes entre ellos, tratando de llegar a acuerdos y soluciones intermedias que contemplen las necesidades de ambas partes o, en el peor de los casos, para darse cuenta de que estas diferencias se han hecho tan insalvables que ya no tiene sentido seguir afrontando la vida juntos, en cuyo caso el Psicólogo Clínico ayudará a la pareja a afrontar la ruptura y separación con el menor coste emocional posible....



Fdo: Rosa Mª Pardueles. Psicólogo Clínico
Av de la Constitución 52 1ºB. Móstoles. Madrid
Tel.- 91 613 22 00

lunes, 4 de julio de 2016

¿Qué es y en qué consiste una psicoterapia?



La psicoterapia o tratamiento psicológico es el instrumento a través del cual el Psicólogo Clínico puede ayudar a aliviar los síntomas de los diferentes tipos de trastornos psicológicos y perturbaciones emocionales que pueden acontecer a un paciente y reconducir así el sufrimiento mental que le lleva a consultar con el especialista...

La psicoterapia se desarrolla a través y en base a establecer una relación de confianza con el Psicólogo Clínico, dicha relación, sujeta al secreto profesional y a la más estricta confidencialidad, permite que el paciente pueda ir expresando con total libertad y sin ninguna censura su mundo interno y su realidad externa, a través de una “libre comunicación” de todo lo que acontece en su vida, así como de sus temores, preocupaciones, fantasías, pensamientos, sentimientos, deseos... Todo ello sin temor a ser juzgado ni criticado, ya que el objetivo central de la psicoterapia es la de conseguir que la persona se sienta entendida a través de una escucha empática realizada por un profesional de la salud, con una formación específica en el funcionamiento de la mente, que realiza dicha escucha de una forma objetiva, neutral e imparcial...

A través de esta nueva experiencia correctiva, la persona va obteniendo poco a poco alivio y contención emocional para el estado de desregulación psicobiológica que subyace a los síntomas psicológicos que presenta y gracias a esta ayuda va aumentando a su vez la capacidad para regular y gestionar sus propias emociones por él mismo... Paralelamente y en base a una tarea de análisis sistemático del propio funcionamiento mental a lo largo de las sesiones, el paciente va a aprendiendo a identificar los aspectos de su personalidad, de su conducta, de su forma de pensar o sentir que resultan disfuncionales y que le generan malestar psíquico o sufrimiento mental y va así adquiriendo una mayor conciencia auto reflexiva de si mismo.... Psicólogo Clínico y paciente irán construyendo en una tarea conjunta, nuevos recursos y estrategias de afrontamiento más adaptadas, que permitan a éste último manejar su realidad interna y externa de una forma más sana y constructiva, aprendiendo finalmente nuevas formas de pensar, sentir o actuar a lo largo de todo el proceso terapéutico...

La psicoterapia puede tener una duración variable dependiendo del tipo de problemática de la que se trate y de los objetivos inicialmente propuestos... Al tratarse de un “proceso de aprendizaje” requiere de un periodo de tiempo más o menos largo, así como de trabajar con una cierta frecuencia y regularidad para que los cambios psíquicos se produzcan y consoliden (al menos una sesión semanal durante un periodo dilatado en el tiempo)...


La psicoterapia no solo ayudará al paciente a solventar los problemas y síntomas psicológicos que le trajeron inicialmente a la consulta si no que además potenciará en él un mayor crecimiento mental y personal que le permitirá contar con más recursos y estrategias para afrontar su vida en general, así como los diferentes conflictos que se le puedan presentar en un futuro...

Fdo: Rosa Maria Pardueles. Col Nº 11436-M. Psicólogo clínico y psicoterapéuta.
Av de la Constitución 52 1B de Móstoles. 28931. Madrid.
Tel.- 91 613 22 00. Móvil.-  646 6085 00


lunes, 28 de marzo de 2016

Ideas Obsesivas ¿Por qué surgen y cómo tratarlas?

Hablamos de Ideas obsesivas para referirnos aquellos pensamientos, impulsos o imagenes de carácter irracional persistentes y repetitivos que se imponen a la conciencia del sujeto en contra de su voluntad, y que generan altos niveles de ansiedad y malestar psicológico, llegando incluso a desencadenar, en algunos casos, crisis de angustia... A veces tienen un carácter violento o agresivo, ideas agresivas hacia personas y seres queridos, generando sentimientos de culpa exacerbados en la persona que las padece. En muchas ocasiones la persona que sufre este trastorno psicológico se ve impelida a realizar algún tipo de acción o ritual como para contrarrestar la idea obsesiva que ha tenido lugar y anular su efecto y de esta manera lograr calmar momentáneamente la ansiedad, entrando así en un círculo vicioso de difícil salida entre ideas obsesivas y rituales obsesivos...

Son muchas las causas por las que este tipo de ideas pueden generarse en la mente de una persona, y habrá que estudiarlas en cada caso concreto en relación con la historia particular de cada sujeto, pero en términos generales son una forma de expresar algún tipo de desregulación emocional que se está produciendo en el psiquismo de la persona y que se expresa a través de este tipo de sintomatología...

De la misma manera que cuando enfermamos físicamente la “fiebre” es un síntoma que nos avisa de que algo va mal en el organismo y tenemos que ponernos a indagar donde está el origen de la misma para poder curarnos, las "ideas obsesivas" nos alertan de que por alguna razón (en algunos casos no del todo consciente) no estamos en equilibrio y homeostasis con nosotros mismos, nuestro estilo de vida o nuestra manera de relacionarnos con los demás...

Es conveniente recurrir pronto a la psicoterapia y al psicólogo clínico para ahondar y profundizar en las posibles causas de la aparición de estas ideas obsesivas recurrentes. En muchas ocasiones nos encontramos que las personas que las padecen toleran muy mal la incertidumbre de la vida, y tienen un gran afán de control sobre todas las cosas, afán que continuamente se ve frustrado por la realidad. Gestionan muy mal emociones como la ira y el enfado, siendo muy poco conscientes de cuando las tienen y apareciendo disociadas en las ideas obsesivas como algo ajeno al sujeto. Toleran mal los sentimientos ambivalentes de amor-odio hacia las personas queridas, llenándose fácilmente de sentimientos de culpa por el mas mínimo pensamiento agresivo hacia ellas, tienen poca confianza en si mismas y sus capacidades para hacer frente a los avatares de la vida y se aferran a sus ideas obsesivas como un intento de control sobre la realidad circundante que perciben como muy amenazante...

Son objetivos de la psicoterapia aprender a gestionar y exteriorizar adecuadamente determinadas emociones, mejorar la capacidad de aserción y auto afirmación ante los demás, trabajar sobre la aceptación de la realidad, abandonando la necesidad de tenerlo todo controlado de antemano, tolerar los sentimientos encontrados y ambivalentes de amor-odio, que todos tenemos en la mejor de las relaciones humanas, aumentar la discriminación entre pensamiento y acción y un largo etc...


Los síntomas e ideas obsesivas irán remitiendo paulatinamente en la medida que la persona mejore en el manejo de todas estas cuestiones personales y a la vez que incremente el auto conocimiento de sí mismo a través de la psicoterapia.

Fdo: Rosa Maria Pardueles. Col Nº 11436-M. Psicólogo clínico y psicoterapéuta.
Av de la Constitución 52 1B de Móstoles. 28931. Madrid.
Tel.- 91 613 22 00. Móvil.-  646 6085 00

lunes, 27 de julio de 2015

Problemas derivados de tener una baja autoestima


Hablamos de una baja o alta autoestima en función de la propia valoración que hacemos de nosotros mismos. Decimos que tenemos una baja autoestima cuando tendemos a pensar en nosotros mismos en términos negativos y nos cuesta apreciar e identificar nuestras propias capacidades o recursos más valiosos, dando en consecuencia a una pobre explotación de los mismos...

La autoestima es algo que empieza a construirse desde el principio del desarrollo evolutivo en el niñ@, primero gracias a la imagen que las figuras significativas de nuestro entorno nos devuelven de nosotros mismos (de ahí lo importancia de la función parental a la hora de reforzar, valorar , reconocer y alentar las características más valiosas de sus hij@s)... Y posteriormente al llegar a la vida adulta, la “autoestima”pasa a depender más de la propia valoración que hacemos de nosotros mismos, e implica un buen reconocimiento y apreciación de nuestros aspectos más valiosos a la vez que un buen grado de aceptación de nuestras propias limitaciones, sin sentirnos mal por ello, siendo capaces de contrarrestar nuestras principales debilidades o defectos con los aspectos más destacables de nuestra personalidad...

Las consecuencias de una baja autoestima pueden ser nefastas en la vida adulta, ya que esta puede llevar a una excesiva necesidad de búsqueda de aprobación en los demás que continuamente apuntale esa baja autoestima, volviendo a la persona muy vulnerable y sensible a las críticas y al rechazo por parte de los demás ... Al no poder tolerar que les sea devuelta una imagen negativa de si mismos, son personas que tienden a replegarse fácilmente a los deseos del otro, y/o a ser excesivamente complacientes con los demás con tal de ganarse su aprobación, renunciando así muchas veces a su propia identidad, deseos, intereses y necesidades personales y haciéndose especialmente vulnerables a la manipulación y chantaje emocional por parte de otros...

Las personas con baja autoestima a la larga tienden a sentirse mal con ellas mismas porque tienden a anular su propia personalidad, a someterse a los demás, a no manifestar su propia opinión, ni mostrarse asertivos cuando tienen que hacerlo, ya que su inseguridad no les permite mostrarse tal cual son, puesto que están convencidas de que “si lo hacen... no gustarán a nadie...” Pueden tener problemas en sus relaciones personales por este motivo, no dejándose conocer o anulándose al lado del otro, y pueden atraer a personalidades excesivamente dominantes, controladoras o manipuladoras que se aprovechen de sus inseguridades...

Tener una buena y sana autoestima nos permite, por el contrario, aceptar las críticas que vienen de parte de otros, tolerar el dolor del rechazo y la frustración de no gustar a todo el mundo, sin que ello nos dañe excesivamente... Todo ello nos permite poder seguir siendo “nosotros mismos” y mostrarnos “asertivos” ante los demás, a la hora de poner los límites y defender nuestros derechos, deseos, necesidades e intereses personales... Ya que para una persona con una sana autoestima es más importante “sentirse bien con uno mismo” que ganarse la aprobación del otro... En general, las personas con una buena autoestima se sienten más libres, felices y seguras de si mismas, permitiéndose ser quienes son y sintiéndose merecedoras del afecto de otras personas, aunque no tengan la aprobación de todo el mundo...


La falta de una buena autoestima es una razón más que suficiente para acudir al Psicólogo Clínico y tratarla con Psicoterapia, con mucha frecuencia es el origen de otros muchos padecimientos psíquicos que puede llegar a tener el ser humano (ansiedad, depresión, trastorno obsesivo, trastornos alimenticios, etc...) Otras veces es el “caldo de cultivo idóneo” para que afloren con el tiempo determinados trastornos psicopatológicos...

Fdo; Rosa Mª Pardueles. Psicólogo Clínico especialista en Psicologia Clínica y Psicoterapia.

lunes, 24 de marzo de 2014

Tristeza, duelo y depresión clínica: diferencias ¿Cuando recurrir a un Psicólogo Clínico, especialista en el ámbito de la Salud?

Como en la mayoría de los trastornos psicológicos, las patologías son una cuestión de grado, por eso conviene hacer una pequeña diferenciación entre estos 3 estados emocionales. En primer lugar “la tristeza” es una emoción más de la que los seres humanos podemos llegar a sentir de una forma natural en determinadas situaciones y circunstancias a lo largo de nuestras vidas, cuando nos decepcionamos, sufrimos algún infortunio menor, perdemos “algo o alguien” que era importante en alguna medida para nosotros, nos sentimos solos cuando no queremos estarlo, o empatizamos con otras personas que lo están pasando mal, por poner algunos ejemplos... En estos casos la emoción es puntual y pasajera y pronto suele dejar paso a otros estados emocionales más positivos y optimistas. La persona cuenta con recursos suficientes para manejar este estado por sin misma y no quedar atrapado en él.

Hablamos de “duelo” cuando la persona sufre una “pérdida” que cambia de una manera significativa su vida (muerte de un ser querido, ruptura de una relación de pareja estable, pérdida de un trabajo significativo, el diagnostico de una enfermedad, emigrar a otro país, son algunos ejemplos de ello). Como observareis, el sentimiento de “pérdida significativa” es el factor común a esta reacción del duelo. Al tratarse de una pérdida tan significativa y abarcativa en la vida del sujeto, implicará tener que afrontar un proceso de readaptación a las nuevas circunstancias, hasta que la persona logre reorganizarse tanto externa como internamente a su nueva realidad. Este proceso requiere de mucho más tiempo para ser superado, por eso hablamos del “trabajo del duelo” en donde la persona tendrá que ir atravesando diferentes etapas para poder afrontar el “dolor de la perdida” hasta superarla. Las fases más comunes del duelo son 1).- Negación o shock emocional inicial (sensación de descreimiento de lo sucedido) 2).- Rabia e impotencia, culpa por no poder cambiar la situación 3).- Seguida de otra fase de “repliegue y aislamiento”, de vuelta hacia si mismo, en donde aparece una sintomatología muy similar a los estados depresivos, (llanto, tristeza, anhedonia, apatia, insomnio, hipersomnio, pérdida o aumento de apetito, ausencia de libido, problemas psicosomaticos, aislamiento social, sentimientos de culpa, etc.. 4).- Hasta dar finalmente paso a una última fase de recuperación, donde el sujeto recupera el nivel de funcionamiento previo y es capaz de seguir con su vida y adaptarse a sus nuevas circunstancias, estableciendo nuevos lazos afectivos, encontrando otro trabajo, aprendiendo a vivir con la enfermedad, en el nuevo país, etc... En estos casos se puede recurrir al Psicólogo Clínico para obtener apoyo y contención emocional durante todo el proceso y ayudar así a la persona a canalizar apropiadamente la elaboración del duelo para que no se “enquiste” y acabe derivando en un duelo patológico.

Hablamos de duelo patológico cuando la persona no es capaz de sobreponerse a este estado y superar las diferentes fases del mismo en un tiempo razonable (este tiempo razonable variará en función de la gravedad y circunstancias de la pérdida), y ello suele ser debido a otros motivos diferentes al de la propia pérdida en si misma, en cuyo caso se hará necesario un tratamiento psicológico o psicoterapia, para tratar de comprender y analizar los verdaderos motivos que están impidiendo la elaboración del duelo y el progreso del mismo. La mayoría de las veces suele ser debido a otros problemas psicológicos pre-existentes a la aparición del duelo.


Por último, hablamos de depresión clínica, propiamente dicha, cuando aparece toda la sintomatología característica de la depresión sin una causa aparente o claramente definida o identificable para el sujeto, o el “estado depresivo” es desproporcionado al hecho que lo suscitó inicialmente y solo cumplió, por lo tanto, una función de “desencadenante” de otros problemas psicológicos pre existentes. Los síntomas más característicos de la depresión son: " tristeza, llanto, apatía y desinterés por casi todas las actividades que antes interesaban y motivaban a la persona, falta de ganas de vivir, sentimientos de culpa inapropiados o exacerbados, pérdida o aumento de peso, insomnio o hipersomnia, disminución de la capacidad de pensar o concentrarse, problemas psicosomáticos, disminución o pérdida de la libido, ideación o tentativas suicidas, entre otros"... Además la persona se encuentra en este estado de forma persistente y recurrente la mayor parte del tiempo y los síntomas provocan un malestar significativo que ocasionan un claro deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. En estos casos hay que acudir ,sin lugar a dudas, a un profesional especialista en la Salud Mental lo antes posible, porque en este caso estamos ante una depresión clínica que requiere de tratamiento psicológico y/o psiquiátrico.

Fdo: Rosa María Pardueles Guim. Psicologo Clinico especialista en el ámbito de la salud y en psicoterapia.
Av de la Constitución 52 1B de Móstoles. Madrid. 28931. 
Tel.- 91 613 22 00/ 646 60 85 00

sábado, 14 de diciembre de 2013

¿Qué es la ansiedad y cuando la consideramos patológica?

La respuesta de ansiedad es una emoción universal y característica de toda la especie humana y de otras especies animales que se manifiesta con síntomas de tensión muscular, sudoración, palpitaciones, temblor, dificultad respiratoria, presión torácica, paralización... Esta respuesta emocional se desencadena de una forma adaptativa ante la percepción de un peligro o amenaza real, que pone en riesgo de alguna forma nuestra integridad física y nos permite dar finalmente una respuesta básica ante dicho peligro de huida- ataque o paralización (lo que en algunas especies animales observamos como "hacerse el muerto"... Por ejemplo  escapar de un incendio, defendernos ante una agresión, quedarnos paralizados ante la entrada de un ladrón en casa para evitar ser visto y oído... Pueden ser ejemplos adaptativos de esta respuesta emocional de la ansiedad para salvarnos de un peligro objetivo.

Cuando se desencadena dicha respuesta segregamos una substancia o neurotransmisor  en nuestro cerebro llamado adrenalina, que se vierte en el torrente sanguíneo rápidamente con el fin de bombear nuestro corazón aceleradamente para derivar la sangre rápidamente hacia las extremidades y músculos de brazos y piernas con el fin de  poder dar una respuesta de máxima  huida, ataque o paralización ante dicho peligro (de ahí toda la síntomas físicos que la acompañan)...

Cuando esta respuesta de la ansiedad empieza aparecer sin que podamos objetivar un peligro real externo que explique que se haya activado dicho mecanismo es cuando desde el punto de vista psicológico empezamos a considerarla un trastorno, dado que la persona no está respondiendo a un peligro real si no a uno imaginario o fantaseado (por ejemplo  "interpretar un dolor de cabeza como la evidencia de un tumor cerebral"...)  o a la anticipación de "acontecimientos negativos catastróficos" sin ninguna base real objetiva para ello  ("pensar que algo grave te va a ocurrir a ti o a tu familia..."  o a una incorrecta interpretación de la realidad que si bien puede resultar amenazante no pone en riesgo nuestra integridad física de forma inmediata (por ejemplo perdida de un empleo, ruptura de pareja, etc...)

No obstante, sin bien no hay que darle demasiada importancia si un episodio de "crisis de ansiedad" ocurre de una forma aislada, es necesario consultar con un psicólogo clínico cuando la respuesta empieza a dispararse de manera indiscriminada y desajustada a la percepción de la realidad de forma regular o de una manera que altera de forma significativa la vida cotidiana de la persona. Y además hacerlo cuanto antes para evitar que el problema se vaya agravando y cronificando en el tiempo.

Fdo: Rosa María Pardueles. Psicologo clinico especialista en psicoterapia.
www.psicologosmostoles.com

Av de la Constitucion 52 1B Móstoles. Tel 91 613 22 00/ 646 60 85 00


sábado, 5 de enero de 2013

Ventajas e inconvenientes de la psicoterapia online

Gracias a las nuevas tecnologías que actualmente permiten mantener una videoconferencia en tiempo real con cualquier persona en cualquier lugar del mundo, se abre la posibilidad de realizar también tratamiento psicológico individual a través de este medio... Para ello solo precisas tener un ordenador con cámara web, una conexión a internet, y un programa específico para videoconferencias tipo el skype, que puede descargarse de forma totalmente gratuita en internet... Por último es necesario contar con un espacio físico íntimo desde el cual poder realizar las conexiones con un mínimo de privacidad. La manera en que se desarrolla una psicoterapia online es exactamente igual que en las sesiones presenciales tradicionales, en cuanto a método, frecuencia, y normas de funcionamiento, con la única diferencia que los encuentros tendrán lugar a través de la red en tiempo real.

VENTAJAS La psicoterapia online tiene como ventaja indiscutible el ahorrarse tiempo en los desplazamientos para el usuario, y economizar gastos para el profesional lo que permite poder ofrecerla a unos precios algo más asequibles. Es una modalidad de psicoterapia que la hace accesible a aquellas persona que por problemas físicos o de salud hasta ahora no podían acceder a un tratamiento por no poder desplazarse hasta el centro en cuestión... Así como para aquellas personas que por motivos personales se encuentren en el extranjero, o viajen continuamente y les sea complicado comprometerse con la modalidad presencial. Hay algunos estudios actuales que dicen que para algunas personas es más fácil dar el primer paso de contactar con un psicólogo a través de esta vía y comenzar a contar sus temas más íntimos, al no sentirse tan intimidados por un encuentro personal con el terapeuta cara a cara. El anonimato y la discreción a la hora de consultar con un especialista de la psicología de forma online es mayor al no tener que desplazarse a un lugar físico concreto y la persona puede sentirse más protegida en su intimidad... Sobretodo en aquellos casos en los que se viva en localidades pequeñas con pocos habitantes, dónde es más difícil mantener esta privacidad. La psicoterapia online permite también ofrecer tratamientos psicológicos, realizados por profesionales experimentados y bien cualificados, a personas que viven en poblaciones, que por ser muy pequeñas no cuentan con especialistas cercanos a su lugar de residencia. Así como la libre elección del profesional por el que uno desea ser tratado, independientemente de su ubicación.

INCOVENIENTES Al no tratarse de un encuentro cara a cara, hay una parte importante de la información no verbal y lenguaje emocional que se pierde, a la hora de conocer bien y entender al paciente y por ello en la medida de lo posible es deseable combinarla con algún encuentro personal con el terapeuta para que sea más efectiva y compensar esta carencia. La psicoterapia online al basarse en un medio tecnológico está sujeto a los avatares y fluctuaciones de este medio, en cuanto a incidencias en la red, averías, problemas de conexión, calidad de la imagen, etc... Por otra parte otra de las grandes desventajas es que existe un mayor riesgo de intrusismo profesional, dado que es un medio que se presta mucho más a los impostores, principiantes, etc...y por eso en el caso de optar por esta modalidad es fundamental cotejar rigurosamente que se trata de un profesional debidamente reconocido y colegiado en el Colegio oficial de psicólogos de su zona. Nunca dejes de solicitar algún tipo de credencial para poder comprobarlo por ti mismo. En nuestro caso, nosotros te facilitaremos la manera en la que puedes hacer esta comprobación para que no te quede la menor duda de que te hayas en manos profesionales experimentados. En el caso de que quieras comenzar tu psicoterapia online con nosotros solo tienes que ponerte en contacto a través de nuestros números de teléfono o por correo electrónico para concertar una primera cita. La primera conexión la realizamos de una forma totalmente gratuita para que puedas conocernos sin ningún compromiso y ahí te resolveremos todas las dudas que tengas al respecto de este nuevo sistema

Tel. 91613 22 00 Móvil:- 646 6 85 00
Mail: bion@telefonica.net

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